Ya que viajamos a Siria, lo más recomendable es saber a grandes rasgos que nos puede ofrecer el país, cuál es su historia, dónde se encuentra localizado, su clima, cómo es la situación política del país, cómo se encuentra un poco su economía, cuál es la religión mayoritaria de sus habitantes, por su puesto cual es su lengua y además es importante tener datos sobre la gastronomía del país (es lo que beberemos y comeremos durante nuestras vacaciones y siempre es agradable conocer nuevos sabores) o el arte producido por sus gentes.
Comenzamos con uno de los datos más importantes, la localización del país. Siria se encuentra en uno de los lugares más ‘calientes’ o problemáticos del mundo actualmente. Se sitúa en oriente próximo, rodeado de Turquía, Líbano, Iraq, Jordania e Israel. Por otro lado, también esta en una de las zonas en las que nació una de las primeras civilizaciones, en torno a la zona fluvial de los ríos Tigres y Eufrates, aunque el único que pasa por el territorio sirio es el río Eufrates. Es un país que por su localización es mediterráneo, aunque sólo tenga una pequeña salida al mar.
En otro ámbito, el país tiene un clima mediterráneo, con una precipitación anual que oscila de 500 a 1000 mm en la costa y de 250 a 500 mm entre Alepo (norte) y Damasco (sur), y de 127 a menos de 25 mm en el desierto del sureste. La temperatura media en invierno es de 4 °C y en verano de 30 °C. Las variaciones regionales de temperatura son mínimas. Pero a grandes rasgos, las mejores épocas o más cómodas climáticamente en Siria son la primavera (de abril a junio, nuestro viaje se cercano a esta época del año) o el otoño (de septiembre a noviembre), ya que el verano puede ser muy caluroso y el invierno muy frío y bastante lluvioso.
Los principales recursos naturales del territorio sirio son los productos energéticos como el petróleo, el gas natural o productos de otro tipo como la sal o el asfalto.
En cuanto a un breve resumen de la historia de Siria, comenzando por los inicios podemos decir que como ya hemos nombrado antes, Siria se encuentra en una zona donde nació una de las primeras civilizaciones del mundo, donde el imperio semita se extendió desde Turquía al Mar Rojo de norte a sur y desde el Mar Mediterráneo hasta Mesopotamia de oeste a este. Tras estos inicios, y durante el siglo II a.C. Siria estuvo ocupada por los cananeos, los fenicios (pueblo navegante con una gran expansión y una cultura muy influyente) y los arameos. Pero poco después, Siria también acogió a grandes pueblos como los egipcios, sumerios, asirios, babilonios e hititas.
Después paso a manos del imperio Persa, que fue conquistado y helenizado por Alejandro Magno. Pero Siria también fue romanizada, en su ocupación por los romanos en torno al ‘mare nostrum’ y tras la escisión del imperio en dos, por los bizantinos. En esta época, en los últimos coletazos del imperio romano y con el nombramiento del cristianismo como religión oficial del mismo, Siria se convirtió en uno de los centros cristianos y principalmente la ciudad que nos ocupa, Damasco, debido a que según se dice San Juan Bautista vivió y falleció en esta ciudad y estableció la primera iglesia organizada en Antioquia.
Pero, Siria, situada en un lugar de la tierra que si por algo se caracteriza es por ser el epicentro del nacimiento de tres de las religiones monoteístas más importantes del mundo (cristianismo, judaísmo e islamismo) y en el siglo VII (año 636) fue conquistada por los árabes, mientras que Damasco no cayó en manos árabes hasta el año 661, pasando así a ser la sede del poder de los califas omeyas convirtiéndose de esa forma en una de las ciudades más importantes y deslumbrantes del mundo musulmán, aunque posteriormente, los califas abasíes trasladaron su residencia a Bagdad, capital del actual Iraq, lo que provocó la progresiva decadencia de Siria.
Siria fue uno de los escenarios de las cruzadas. De esta forma, los cruzados lo incorporaron al reino de Jerusalén, aunque poco más tarde, el gran Saladito, sultán de Egipto y cuya tumba se encuentra en Damasco, conquistó Siria y el reino de Jerusalén. Tras esta turbulenta época que no hizo sino empobrecer a la región, fue invadido por los mongoles, cuyo final acabó también con la destrucción de Damasco y supuso la ruina final para el país.
Más tarde fue parte del Imperio Otomano, desde el siglo XVI hasta el siglo XX. Tras la disolución de ese Imperio Otomano después de la I Guerra Mundial, la Liga de Naciones en 1922 se repartieron los terrenos del Imperio entre el Reino Unido (Transjordania y Palestina) y Francia (actuales Siria y Líbano). De esta forma, Siria permaneció bajo dominio francés hasta 1946 en el que obtuvo la independencia, tras luchar en una guerra en la que se engloba el bombardeo de Damasco por parte de Francia en 1925 de cara a sofocar un levantamiento independentista.
Desde la independencia hasta los últimos años de la década de los 60 la política Siria estuvo marcada por la inestabilidad: entre 1946 y 1956, tuvo numerosos gobiernos y cuatro constituciones. En lo que se confirmó como un experimento, Siria se federó a Egipto en 1958, bajo la denominación de República Árabe Unida, que finalizaría tras un levantamiento militar en 1961. En 1966, el Partido Ba’at recuperó el poder, pero el festejo se truncó ya que se produjo el estallido de la Guerra de los Seis Días contra Israel en 1967 y el incidente con los miembros del grupo Septiembre Negro en 1970. En 1971, el general Hafiz al-Asad tomó el poder y se mantuvo en la presidencia hasta su muerte en el 2000, en que le sucede su hijo Bashar-al-Asad. El nuevo Presidente ha mostrado una mayor tendencia reformista y moderada, con la liberación de de prisioneros políticos y la mejora de las relaciones con Turquía, aunque siguen arrastrándose los problemas de vínculos con los extremistas militantes, la herencia de corrupción y control gubernamental. En el ámbito internacional la postura respecto a Israel sobre la devolución de los Altos del Golán y las acusaciones de supuesto apoyo sirio a organizaciones extremistas como Hezbollah (Palestina) sigue siendo un escollo en sus relaciones con el todopoderoso Estados Unidos. Actualmente, tras la aprobación en referéndum de la vigente Constitución que define a Siria como República Democrática, Popular y Socialista, basada, entre otros, en los principios de igualdad ante la ley, libertad religiosa y propiedad privada, aunque el régimen se adscribe más bien a una dictadura, según sus características. Cada siete años se elige a un presidente, que debe ser musulmán. Y cada cuatro, una Asamblea del Pueblo y un Consejo de Ministros. Según la Constitución, el presidente tiene poderes para nombrar y destituir a los vicepresidentes, al primer ministro y a los ministros. Es también comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, secretario general del Partido Árabe Socialista Baaz (partido único en el país) y presidente del Frente Nacional Progresista. Los órganos legislativos son la Asamblea del Pueblo y los Consejos de Administración Local.
La población siria está formada aproximadamente por un 90 % de árabes, mientras que los grupos minoritarios son los kurdos (concentrados a lo largo de la frontera turca) y los armenios (que se encuentran en las grandes ciudades). La mayoría de la población se agolpa en la zona occidental del país, mientras que el desierto sirio, es el lugar con menor densidad de población.
La religión oficial del país (el presidente debe ser musulmán para poder serlo) es el islam y más precisamente la rama suní de esta religión. También hay cristianos, principalmente griegos y armenios ortodoxos. Además hay minorías religiosas como los drusos, que siguen una religión afín al islam y también hay una comunidad de no más de 4.000 judíos.
La gastronomía siria es por una parte refinada, legado de las cocinas imperiales de los sasánida iraníes, los abasíes de Bagdad, armenios y los turcos otomanos (cada una con sus exquisiteces y sofisticadas creaciones), y por otra parte, la austera tradición de la costumbre de comer pan, dátiles, y cuando se puede trozos de carne de cordero, cabra, camello, o caza cocinados al fuego en el desierto.
Aunque los sirios utilizan los alimentos mediterráneos, conocidos muy bien en nuestra cultura, su forma de cocinarlos es distinta. Entre los platos sirios destacan el humus (puré de garbanzos) y el muttabal (puré de berenjenas), el labne (yogur), el falafel (buñuelos de garbanzos molidos y fritos), la tabula (ensalada de trigo partido, tomate, cebolla y perejil) y el kibbe (bolas fritas de trigo partido, relleno con carne). Estos platos se pueden tomar solos o como complemento del shish kebab (pinchos de carnes maceradas, asados a la brasa), del shawarma (rodillo de pedazos de carne de cordero o pollo), o del pollo al horno o estofado. Para acompañar, nada mejor que el pan de pita caliente, el burgul (trigo partido) y el arroz. Como postre los pasteles sirios son de gran valor gastronómico. En cuanto a bebidas lo típico es el arak, la bebida nacional (anís seco con agua).






Quiero saber si hay alguien que hable español en syria damasco por favor mandarlo a mi correo. gracias